Alguien dice «actúa con naturalidad» y de pronto ya no sabes qué suelen hacer tus manos. Si te resulta familiar, tus retratos de boda no necesitan una versión más impresionante de ti. Necesitan un plan que haga un poco más fácil estar delante de la cámara.
Para las parejas a las que les incomoda la cámara, el objetivo útil es sentirse a gusto, sin tener que representar seguridad. Puedes disfrutar de fotografías tranquilas, pedir instrucciones claras y dejar las poses elaboradas para otros. Aquí tienes algunas maneras de conseguirlo.

Pon nombre a lo que te resulta incómodo
Antes de la boda, concreta con tu fotógrafo qué te preocupa. ¿Mirar al objetivo? ¿Que los invitados te observen? ¿No saber dónde colocarte? Son dificultades diferentes, y decir «odiamos las fotos» obliga al fotógrafo a adivinar cuál debe resolver.
Prueba con una nota breve: «Nos sentimos cómodos estando cerca, pero nos bloqueamos al posar. Por favor, danos una indicación cada vez y muéstranos por dónde empezar». También puedes mencionar los movimientos que prefieres evitar. Inclinarse, levantar a la pareja o besarse son opciones, no obligaciones.
En los consejos de The Knot para parejas a las que les incomoda la cámara, los fotógrafos destacan la confianza y la comunicación. Aprovecha esa conversación para explicar qué te tranquiliza: algunas personas agradecen el entusiasmo; otras prefieren indicaciones serenas y directas.
Prepara una pequeña sesión, sin convertirla en otro evento
Acuerden un lugar cercano para empezar, una postura cómoda de pie o sentados y una alternativa sencilla si hay mucha gente. Pregunta cuánto tiempo requiere en tu espacio. Incluye la ida y la vuelta: una sesión corta también puede sentirse apresurada si nadie contó las escaleras, los ajustes del vestido o la búsqueda del ramo.
Si te pone tenso que otros miren, elige a una persona para reunir a los grupos familiares y deja que los retratos de pareja se hagan sin una multitud de cámaras adicionales. Tu fotógrafo y quien organice la boda pueden proteger ese pequeño espacio de tiempo.
Dale a tu atención un lugar al que ir

No tienes que mirar al objetivo durante toda la sesión. Pide empezar con algo concreto: ponerse uno al lado del otro, girarse para mirarse o juntar las manos. Una indicación útil tiene un punto de llegada. «Giren hasta que puedan verse» es más fácil de seguir que «sean románticos».
Deja que una postura se asiente antes de cambiarla. Comprueba que los hombros estén cómodos y que puedas respirar con normalidad. Si una propuesta te parece teatral, dilo. Una mirada tranquila o un contacto pequeño pueden encajar contigo mejor que una carcajada exagerada.
Elige una posición compatible con tu ropa
Prueba a sentarte, dar un paso y levantar los brazos cuando te pruebes el vestuario. Es información práctica para los retratos: una falda ajustada, una cola larga o unos zapatos nuevos pueden complicar un movimiento sencillo. Explica al fotógrafo qué puedes hacer antes de que construya una imagen alrededor de ello.
Vale la pena probar una fotografía sentados si estar de pie resulta rígido, siempre que el asiento y la ropa lo permitan. Una silla puede ser más sencilla que el suelo. Los retratos de este artículo son referencias de conexión tranquila, no posturas que todas las parejas deban copiar.

Haz una pausa cuando la sonrisa se atasque

Si empiezas a vigilar cada expresión, pide una pausa. Baja las manos, aparta la mirada y date un momento sin instrucciones. Después vuelve con una acción pequeña. No le debes una sonrisa continua a la cámara; una expresión seria también puede formar parte de tu historia de boda.
Antes de empezar pueden acordar una frase sencilla, como «hagamos una pausa». Te permitirá interrumpir una postura incómoda sin tener que explicarlo todo mientras esperan los invitados.
Decide qué debería transmitir una buena foto
Elijan tres palabras juntos: quizá calidez, juego y cercanía, o calma, elegancia y amplitud. Úsenlas al hablar de las imágenes de referencia. Nuestra guía para elegir un estilo de fotografía de bodas ayuda a conectar esas sensaciones con la manera de trabajar del fotógrafo.
No estamos calificando de tímidas ante la cámara a las personas de estas fotos; sus retratos ilustran distintas formas de habitar un encuadre. Tus imágenes pueden ser igual de personales sin adoptar la expresión de otra persona. La sesión habrá cumplido su propósito cuando se reconozcan en el resultado.
